Curtido caminante que vaga vasallaje,
rico en mente y pobre en traje.
Sin descanso desespera en espera de un largo sueño.
Muero en vida, vivo en sueños.
Las campanas retumban los oídos.
Despeguen veloces hasta la meta muerta.
Enhorabuena, han conseguido ser viento después de tormenta.
Y el duende marcha en busca de miel al panal penal.
Zumbante zumo encima de la encina hayada en la cima.
Conquistando nebulosas fantasiosas
ya dijeron:
En la guerra, como en el amor, para acabar es necesario verse de cerca.
¡Bien dicho Napoleón!
Zombie vagante que divaga divulgando murmullos.
Murmullos sordos que pocos escuchan y mueren con él.
Buscando encontrar esperanza en su vida.
Pierde tiempo, salud y se pudre si salida.
Esos sueños de crío que son vapor de alcantarilla.
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