Efímeros recuerdos féminos con semblante a las palabras recuerdan tu llegada.
Sin descanso desespero esperando un largo sueño.
OH, y atenuante Atenea se desviste meridional.
Como mordisco a manzana, con dulzura, pero como si fuese bestia animal.
Consuela al desconsolado, estar siempre a tu lado.
Y aun que a veces, insatisfecho, agradezco agradecer mecer tu cuerpo en nuestro lecho.
Y hoy que no estás, camino por las estrellas, como no te han visto, se sienten más bellas...
¡INGENUAS!
Que
sepa cualquiera que si ya no me quieres es porque me quisistes
demasiado, y mientras yo bailaba con dedos, tú me protegías con tus
manos.
Que los sapos han inventado, que las brujas hechizado, la farola del mundo se ha roto, y un anciano la está cambiando.
Los perros lamen mis huesos notables, mientras veo como bailas con la muerte entre un compás de sangre y sables.
Espero y quiero esperarte, que mientras hay lombrices en mi alma y monedas en mis ojos, aún te amo entre sollozos.
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