jueves, 13 de junio de 2013

En noche.

Siento mis sentidos obscenos de pesamientos.

Siento soledad, y no me lleno conmigo ni con mi ego.


La música me retumba a ritmo de pulsación sistólica.


Y el eco que lo produce es mágico en su métrica sintomática.


El médico me ha recetado jarabe de palo.


Cogeré mi estaca para una dosis de vampiros.


Será grata compañía si la gata no mata.


¡Fuera demonios infernales!


Y entre comida y estómago vacío se halla profundo azul océano.


Es que esto de pensar escribir escribirte y pensarte me está volviendo loco.

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