He visto el amanecer y las estrellas brillar en la noche más densa...
he visto la aurora boreal y al fénix volando entre las llamas...
he visto piratas y sirenas y brujos y hechiceras, pero nada tan mágico como tu sonrisa.
Hace que me olvide, que vaya sin prisa.
Y tus ojos son luceros que me guían hacia los más lujuriosos deseos.
Lo que daría por que esos adictivos labios recorrieran los míos una vez y otra más.
Esa piel de porcelana, como una muñeca: fina, suave, blanca y frágil.
Pensar que no te tengo y que nunca te he tenido.
Pensar en tenerte y sentir el corazón partido.
Querer ser quien te arrope en esta noche de invierno frío.
Ser el que te piensa y nunca en el olvido.
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