Y sentir de nuevo ese el odio
que tuve dentro de mí.
Por no tener tu cuerpo,
por no tener consciencia de un sí.
Tener tantas ganas de llorar,
y tantas de destruir al mismo tiempo.
Tantas ilusiones perdidas que...
hasta son profanas en cualquier templo.
No poder saber que pasa ni que piensas.
Pensar que te agrado o tal vez te asusto.
Estar encadenado al no saber que hacer.
Y qué cierto es que cuanto más perfecta
es una cosa para bien igual lo es para mal.
Y no sé si hablar por romper la belleza del silencio,
o callar con miedo a tener que haber dicho algo.
Huir como siempre,
o enfrentarme de una vez,
sólo sé que no se nada,
pero que de tí tengo sed.
No hay comentarios:
Publicar un comentario