No noto ya ese caminar de dedos sobre mi espalda. Se me hace extraño.
Después de miles de caricias ni una sola se me ha quedado a consolarme.
Me miro al espejo cada mañana buscando el rostro que vistes un día.
No encuentro cara. El cristal ha atrapado mi reflejo y no me lo devuelve.
Un yugo por collar y unas cadenas por zapatos.
Los timbres suenan al compás, han sido más cautos.
Vuelvo a mirar la mirada atrapada en tus suspiros.
Intento entender pero me he quedado sin aliento. Me has vuelto a quedar sin aliento.
Me encuentro sólo, pues me ha abandonado hasta la musa.
No me quiere el viento, sale corriendo. Y el agua salta por los precipicios.
Después de tanto tiempo, después de que lo perdí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario