jueves, 18 de julio de 2013

Memorandum poetae.

Plumas sin tinta escriben nostalgia sobre pergaminos del aire.

Un ángel del cielo vuela para cruzar el gran charco,

vuela con sus alas, sin cruzar en barco.

Entre nogales y robles cuelgan medallas de sus frutos,

pero una enredadera les rodea luchando por ver el Sol.

Podréis cortar otra, pero nunca cortaréis a esta Malayerba.

¡Malayerba nunca muere!

Y cuando el ángel haya nadado lejos y saque sus garras silvestres

entre lo desconocido, el colibrí batirá sus alas buscando esa

cicatríz que recibió el nogal y el roble, grande y noble.

Brisa que quebranta al león rugir su garganta.

Los párrafos homenajean, mientras el cielo aplaude,

el escorpión reside, pues un poeta se despide.

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